Mostrando entradas con la etiqueta El Sistema. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta El Sistema. Mostrar todas las entradas

sábado, 6 de febrero de 2010

El Sistema (VII): La democracia


NOTA: Esta entrada parte del supuesto de que has leído la precedente: El Sistema (VI): Los medios de comunicación. Si no es así, el texto que viene a continuación puede que resulte demasiado incoherente, incluso para esta página.

Por si alguien piensa lo contrario a través del título, cabe aclarar que, para mí, la democracia no tiene connotaciones negativas y es algo muy deseable. Sin embargo, cabe diferenciar dos tipos de democracia: la actual y la real.

La democracia, etimológicamente es el "gobierno del pueblo". Sus orígenes más aceptados se remontan a la cultura griega, si bien es posible que en otras culturas ancestrales ya hubiera formas tribales de asamblearismo (como en el caso de los celtas). En cualquier caso, la participación era limitada: en Atenas sólo podían participar los adultos varones atenienses de nacimiento que hubieran terminado su entrenamiento militar, en otras culturas únicamente los hombres más ancianos, etc.

A finales de la época antigua, las democracias europeas se encontraban en declive. Con la extensión de la monarquía electiva, más tarde del feudalismo, el autoritarismo, el absolutismo y el despotismo, un grupo cada vez más reducido de personas se arrogaron el derecho a gobernar. "Todo para el pueblo, pero sin el pueblo" y "El Estado soy Yo" eran los lemas de los monarcas dieciochescos.

Llegó un momento en el que la situación se había prolongado demasiado. La burguesía (plebeyos adinerados) comenzó a cansarse de tener que comprar títulos para poder ascender de estamento. Fue así como surgió el pensamiento ilustrado, que más tarde se materializaría en los recién independizados Estados Unidos de América, la Revolución Francesa y todas las revoluciones liberales burguesas. La sangre dejó de tener importancia y la riqueza convirtió en el único (e incuestionable) factor de peso a la hora de discriminar.

Durante los siglos siguientes, el Estado Liberal ha ido consolidándose en todo el mundo frente a otras formas de gobierno totalitaristas o libertarias. Primero con sistemas de representación indirectos, después con sufragios censitarios y más tarde, universales, la democracia se ha extendido ampliamente y, hoy en día, parece haber alcanzado su mayor cota de perfección.

En efecto, lo parece.

Sin embargo, hoy la participación se encuentra muy limitada. Se acepta como demócrata que la aportación del ciudadano medio al gobierno de su Estado sea votar una vez cada 4 años; con pocas posibilidades de influir más allá que lo que esta delegación puntual se refiere. Además, dicho voto ni siquiera aportará el contenido total de lo que la persona considere correcto en un tema concreto, pues el sistema se basa en la otorgación de legitimidad a una serie (en la práctica, sólo dos) de organizaciones jerárquicas y disciplinadas, que pretenden reforzar su propia cohesión alienando a sus militantes, que lo aceptan gustosos.

Por otra parte, puede parecer que la creación de otros partidos hasta abarcar el máximo número de puntos de vista posibles es la solución más lógica. En la práctica, esto es una opción realmente limitada: los dos partidos mayoritarios se suceden el uno al otro gracias al uso propagandístico que hacen de los medios de comunicación que les tocan por estar en el poder y las instituciones coercitivas (también a través de otras, como los colegios). Así, se produce un bipartidismo aparente que muchos afirman que caracteriza a las democracias maduras. Resulta revelador que las opiniones de este tipo se suelen acompañar de connotaciones positivas (ya saben: no se nos vayan a subir a la chepa las minorías peligrosas y radicales).

La adjetivación del término bipartidismo, así como la cursiva, no son casuales. En efecto, podemos afirmar que en la mayoría de los sistemas democráticos actuales hay una tendencia a que el mayor número de escaños sean acaparados por dos partidos. Ahora bien, ¿son realmente antagónicos?¿tienen características ideológicas y de criterio marcadamente diferenciadas?. En mi opinión, sus metas y propuestas definitorias van convergiendo en un intento de acaparar algunos votos del oponente. ¿Es esto realmente preocupante? Bueno, si no te sientes identificado con el resultado de esa convergencia, sí.

¿Y cómo se sustenta el bipartidismo aparente? En un principio, el planteamiento es que el propio sistema lo favorece al establecer un porcentaje mínimo de votos para gobernar y sistemas de recuento que facilitan el ascenso al poder exclusivamente de las mayorías. A esto podemos unirle el hecho de que ciertas elecciones sean a niveles amplios de territorio y competencias por lo que la gente, engañada con los difusos conceptos de izquierda y derecha, prefiere votar al partido mayoritario en apariencia de la misma parte del espectro que al que más le atrae (o los cabezas de partido con mayor carisma). Paradojas del voto útil: importa más quien pierde que quien gana.

Es destacable el cortoplacismo que origina la democracia representativa. La gran mayoría de las medidas que se ponen en marcha están orientadas a finalizar antes de que acabe la legislatura, con el objetivo de poder ganar las próximas elecciones. La ausencia de resultados inmediatos o el terminar los proyectos en una legislatura en la que otro esté en el poder hacen creer a la población que algo no funciona correctamente o que ha sido otro partido el que impulsó la iniciativa, respectivamente. Por ello, se intenta mantener un ritmo de trabajo muy rápido y proponer objetivos que puedan ser cumplidos antes de 4 años. Es un factor que ayuda a descartar la presencia de medidas realmente radicales que requieran un tiempo largo de implantación o aquellas que afecten positivamente a las generaciones futuras (como sucedería con el ecologismo verdadero, no con los parches ambientales que acaban implantándose).

Ya he mencionado antes de pasada la disciplina interna (alienación al fin y al cabo) a la que son sometidos los partidos para gozar de coherencia, es decir, que cada diputado no vote contradiciendo lo que su PP o PSOE representa. Sin embargo, no hay que olvidar que votar significa elegir una serie de políticas predeterminadas, no opciones concretas (al contrario que los referéndums, por ejemplo). La alienación es, pues, por partida doble: de los políticos y de los votantes. Por así decirlo y desvariando bastante: la democracia representativa es un restaurante de comida rápida donde los clientes podemos elegir entre perritos calientes y hamburguesas; los veganos han de quedarse sin comer.

Ante esta desesperanzadora (según para quien) situación, hay dos opciones realmente factibles:

- Convertirse en un incondicional de uno de los dos partidos del sistema de oligarquía elegida. Las ventajas residen en que realmente las mejoras reales que implemente tu opción política dan igual: puedes criticar (insulsamente, no vayas a volverte radical y perder el apoyo de las empresas) mientras gobierna al otro partido basándote en sus múltiples errores. Al cabo de una o dos legislaturas, el tuyo subirá al poder con muchas promesas incumplidas y errores evitables que servirán al adversario para derrocarte. Así una y otra vez. Ni siquiera es necesario esforzarse: mientras no se planteen reformas que molesten a los de arriba, estos garantizan una buena propaganda y cobertura mediática.

- Estudia derecho o ciencias políticas; si tienes ingresos como para costearte una universidad privada no dudes en hacerlo: es un buen lugar para comenzar tu desconexión con la realidad diaria de la ciudadanía. Interesate por la política y esfuerzate en llegar al puesto más alto posible dentro de uno de los dos partidos mayoritarios, pues de ello dependerá la cuantía de la pensión que te corresponderá al retirarte. Además, si eres diputado, no tienes la obligación de acudir al Congreso demasiado a menudo...únicamente en los ratos libres.

Es innegable que la delegación de poder periódica fragmenta a la población. Los políticos más destacados cuentan con unos sueldos bastante destacables que, sin embargo, en ocasiones, no logran aplacar su avaricia y se dan casos de corrupción. No obstante, estas críticas están fundamentadas en desviaciones de la propia base teórica del sistema y, por lo tanto, no son demasiado válidas. Sí es válida, por ejemplo, la crítica a la existencia de fianzas que, al fin y al cabo, no son más que una forma de compra por los males cometidos contra la sociedad civil, pero eso es otro tema.

Como punto final, invito al lector a reflexionar. ¿Cuántas de las decisiones que toma la clase política nos benefician? ¿Cuántas les perjudican a ellos? ¿Quienes redactaron la Constitución por nosotros? ¿Qué les proporcionó el derecho a hacerlo sobre el resto de la ciudadanía? ¿Nos han preguntado qué modelo de Estado (o ausencia de este) queremos? ¿Hay formas reales y eficaces de hacerse de notar fuera de los dos partidos mayoritarios? o mejor dicho: ¿Estamos condenados a que nuestras ideas sean representadas por otros?


Tras hablar del pan, el circo y el foro de nuestra sociedad post-industrial, en las entradas posteriores (más breves) haré un breve repaso sobre el funcionamiento interno de la democracia representativa: la absorción de la política por parte de la economía y la burocracia son algunos ejemplos. También inauguro la sección La contra, en la que intentaré aportar y defender algunas alternativas a los modelos que se nos imponen desde arriba.

martes, 1 de diciembre de 2009

El Sistema (VI): Los medios de comunicación

NOTA: Esta entrada parte del supuesto de que has leído la precedente: El Sistema (V): La cultura del consumo. Si no es así, el texto que viene a continuación puede que resulte demasiado incoherente, incluso para esta página.

Los medios de comunicación masivos son aquellos que, a diferencia de los interpersonales (los cuales establecen contacto entre particulares, como el teléfono) van dirigidos de un único emisor a un gran público (prensa, radio, televisión e internet). Son un instrumento muy poderoso debido a su fácil aceso y considerable difusión, independientemente de quien los controle. Por lo tanto, su uso puede ser positivo (la difusión de la cultura) o negativo (la normalización de la violencia) dependiendo de la moralidad desde la que se observe. En teoría, su finalidad es formar, informar y entretener.

1. Formar en el sentido de culturizar. Es la función que más brilla por su ausencia: si quitamos documentales, canales para aprender inglés, secciones científicas y algunas series educativas, no existe. Sin embargo, la extensión de actitudes rechazables como el convertir la violencia en algo positivo o la cosificación de la mujer sí tienen mayor influencia y aceptación.

Dado que existe la creencia de que todo lo que se retrata como positivo a través de los medios es moralmente aceptable (aunque no sea así y se guíen por el mayor beneficio), yo sustituiría el bienintencionado "Formar" por Maleducar e incluso Embrutecer.


2. Informar
de aquello que es necesario saber, a juicio de cada medio. De esto se encargan informativos, programas de debate, etc. En este sentido, las motivaciones o razón de ser de una emisora de radio, un canal de televisión, un periódico o una página web se pueden diferenciar en función de quien las posee*:

-Los públicos están en manos del gobierno de cierta localidad, comunidad o Estado. Como es la autoridad de turno la que los subvencionan y dirige, tienen una función principalmente propagandística; es decir, sirven para que los dirigentes de los que dependen se autoperpetúen en el poder. Para ello, son muy útiles distintas tácticas: información sesgada, intervenciones tipo sandwich, manipulación de datos, etc. Un ejemplo podría ser Telemadrid.



-Los privados existen gracias al apoyo que reciben de empresas o grupos empresariales. En estos casos, el deseo de ganar dinero a costa de la ayuda económica de las empresas que se anuncian en ellos se iguala a la ya mencionada defensa y difusión de intereses/ideologías propias. Sin embargo, esto es matizable. Mientras que en algunos casos prevalecerá lo económico sobre lo ideológico (buscando el titular amarillista), en otros será al revés (por ejemplo: haciendo debates político que intenten parecer objetivos). Como ejemplos: Antena 3 y la COPE, respectivamente.


En cualquier caso, la información que se nos proporciones siempre tenderá hacia un enfoque u otro de la realidad: el que le interese a quien los subvenciona.

Así es como, por ejemplo, en Estados Unidos se maquillan las guerras: los principales cadenas (que existen gracias al apoyo económico de las transnacionales más importantes) se encargan de hacer creer en la urgente necesidad de intervenir en un país y los riesgos que supondría el no hacerlo. En la mayoría de las ocasiones, todo esto es tan solo una estrategia para imponer gobiernos favorables a que los recursos naturales de dicho territorio puedan ser explotados fácilmente por las transnacionales o abrir nuevos mercados. Recomiendo El Sistema (III): El neocolonialismo, todo está relacionado.

En esta ocasión, el altruista "Informar" se convierte en un interesado Manipular. Tal vez esto parezca muy subjetivo, por eso lo planteo de otra forma: ¿sería posible tener una visión mínimamente verdadera de la realidad si aceptaramos todo lo que escuchamos sin el más mínimo espíritu crítico? En mi opinión, la respuesta es negativa y esto se debe a que caeríamos en muchísimas contradicciones. Y de las pocas cosas que tengo por seguro es que la verdad, aunque individual para cada uno, ha de ser coherente si pretende poder acercarse a la validez.

Dada la manipulación con la que se nos bombardea a todas horas, he decidido crear una sección llamada "Desengáñate" donde pondré las estratagemas más engañosas de los medios e incluir la recomendación de contrastar o reflexionar ampliamente sobre todo lo que escuchamos.


3. Entretener, aunque sea cuestionando continuamente la integridad moral y mental de la audiencia. Los levemente instructivos concursos de cultura general de antaño están en desuso; ahora lo que se busca es llamar la atención a toda costa.

Cabe destacar la constante ampliación de los programas del corazón que, a mi juicio, constituyen la mitología de la actualidad. Antiguamente, las narraciones mitológicas de idilios y disputas heroicas y divinas daban sentido al cosmos e intentaban explicar el arjé de la fisis. Hoy en día, el formato se hace llamar pomposamente prensa del corazón, los amoríos y enfrentamientos se producen entre parásitos y dan sentido a temas de conversación y noches de viernes. Sigue prevaleciendo el sentimiento de "¿Para qué pensar por mí mismo? Si el mito ya me lo dan hecho, es entretenido y parece creíble".

Ahora bien, ¿de donde surgen estos héroes mediatizados? Antes bastaba con ser asesino de toros, folklórica o familia de alguno de estos para tener este privilegio. Hoy solo hay que afirmar conocer a alguno de ellos...o participar en un reality show. Esto consiste básicamente en sacar a relucir los peores aspectos de tu personalidad o, al menos, fingirlos para el disfrute del gran público y tu posterior enriquecimiento. Siempre habrá trabajo...porque siempre alguien desconectará de la realidad enterándose de los cotilleos, mientras desconoce el nombre de su vecino de arriba.

Y puestos a hablar de divinidades...¿qué mejor que el negocio del fútbol? 22 millonarios corriendo tras un balón amasan (y proporcionan) cantidades gigantescas de dinero a la par que mantienen convenientemente distraida a la población. Y aún hay quien se queja.

Dado que formas de entretenimiento en los medios no faltan y cada vez van más en esta línea, el resto son fáciles de deducir. Tienen en común que, independientemente de que sean más o menos aceptables, todas buscan tener un gran público y ello implica la desconexión con la realidad inmediata y cercana en favor de la que se nos quiere mostrar para tenernos más enganchados y ganar más dinero. Está claro que "Entretener" debería ser cambiado por Aislar: teniendo 5 sentidos, un encéfalo privilegiado y muchísimos problemas que solucionar, se pretende que utilicemos a lo sumo la vista y el oído, desconectemos el cerebro y nos sintamos tranquilos pensando que si caemos en desgracia, nos ayudarán los de Esta casa era una ruina o, como poco, saldremos en Callejeros. El hecho de que, en la amplia mayoría de los espacios de emisión, la comunicación sea unilateral, solo hace avalar al verbo.


Aún quedaría una última finalidad y la más importante de todas. Se encuentra en mayor o menor medida en las 3 anteriores y en la publicidad. Su existencia justifica el siguiente círculo vicioso:
  1. Las empresas se anuncian en los distintos medios en función de su popularidad (cuanto mayor sea, más conocidos serán sus productos).
  2. Los medios se encargan de preparar un contenido atrayente que pueda conseguir el mayor número de televidentes/radioyentes/lectores/internautas y, por lo tanto, de consumidores potenciales.
  3. Vuelta al inicio. Según van pasando el tiempo, se hace necesario ser más competitivo. Como si estuvieramos hablando de ecología, se establece una rivalidad feroz por la inovación que logre atraer a las masas y una simbiosis medios-patrocinadores tan estrecha que impide distinguir dónde acaban unos y empiezan los otros . Casi todo vale con tal de llamar la atención y sobrevivir en la lucha por el share.
Como ya se habrá podido deducir, la finalidad es incitar a Consumir. Esto se relaciona con la problemática teleológica que ya plantee en El Sistema (V): La cultura del consumo y, aunque no la soluciona como tal, si da sentido, valores y objetivos individuales basados en dos premisas: que el poseer es más importante que el ser y que en la acumulación de bienes se encuentra la felicidad.

¿Cumplen todos los medios con estos principios tan poco halagüeños de "Embrutecer, manipular, aislar y consumir"? ¿Se apoya unáninamente el modelo de mundo que estamos creando? ¿Es universal el intentar alejar a la población de la realidad? ¿Es imposible que todo el mundo tenga la posibilidad de sentirse (más o menos) representado en este campo?

Hay algunos que se distancian de esta forma de entender la comunicación. Aunque actualmente están en expansión, se les intenta poner trabas de cualquier modo. Para más información, recomiendo visitar la recién creada sección "Réplicas al Sistema" y en especial esta entrada (en construcción).


Podría relacionar este tema con cualquier otro, pues los medios son los principales ídem que tiene el Sistema de justificarse. Sin embargo, elijo la democracia. Ya se verá por qué.

jueves, 29 de octubre de 2009

El Sistema (V): La cultura del consumo

NOTA: Esta entrada parte del supuesto de que has leído la precedente: El Sistema (IV): La subcontratación. Si no es así, el texto que viene a continuación puede que resulte demasiado incoherente, incluso para esta página.

En la entrada anterior de esta serie concluí con que, la causa de la explotación de los trabajadores en el tercer mundo es "la cultura del consumo". Corro el riesgo de haber sido demasiado categórico, sin embargo, sigo defendiendo lo que escribí.

Por Cultura del Consumo entiendo la actitud del que considera que el tener más posesiones es el fin último de su vida, pero también los mecanismos desarrollados por las instituciones para inculcar estos valores al conjunto de la sociedad. Es decir, el valor de algo se reduce únicamente a su valor en el mercado.

Ya comenté en El Sistema (II): La publicidad los mecanismos que existen para crear deseos (no naturales y no necesarios, que diría Epicuro) en las personas. Independientemente de lo vacía, insatisfactoria y corta de miras que (nos) pueda parecer esta filosofía de vida, hay una serie de motivos que, además, la hacen reprobable moralmente por el hecho de vivir en sociedad. Pero antes, echemos un vistazo a las, a grandes rasgos (no es mi intención utilizar la falacia del hombre de paja), cuatro maneras de enfocar el crecimiento económico:

1.
Estimando prioritario frenarlo totalmente para evitar que los problemas ecológicos aumenten: pérdida de la biodiversidad, calentamiento global, contaminación, etc. Sin embargo, este modelo de Crecimiento 0 no es aplicable en los países pobres donde, si bien un hipotético reparto equitativo de la riqueza ayudaría, no sería suficiente porque la gran mayoría de las personas no podrían acceder a unos niveles básicos de consumo (según qué paises, se necesitarían varios planetas Tierra para mantener a la totalidad de la población con un consumo medio equiparable).

2. Basándolo en un desarrollo cualitativo: perfeccionar la tecnología para hacerla más eficiente y menos contaminante. Si a esto le añadimos las leyes de Daly, a saber:
  • Utilizar los recursos renovables a una velocidad igual o inferior a la velocidad de regeneración (en el caso de las energías infinitas a escala humana - solar, eólica, maremotriz...no hay limitación).
  • Explotar los recursos no renovables a una velocidad similar a la tasa de sustitución por otras alternativas renovables.
  • Emitir contaminantes más lentamente que la capacidad de depuración del medio.
Obtenemos, más o menos, los pilares del Desarrollo Sostenible, un modelo muy coherente y con gancho. Tanto que los políticos se lo han apropiado y lo utilizan a la menor ocasión (aunque sea mentira) para parecer comprometidos con el futuro del planeta.

3. Eliminándolo e invirtiéndolo. Si consideramos que en occidente padecemos de sobreconsumo y en las antiguas colonias de subconsumo (el 20% de la población posee el 80% de los recursos), lo más lógico para lograr un mundo más igualitario es reducir voluntariamente nuestros gastos para que los otros puedan cubrir sus necesidades correctamente. Gracias a este Decrecimiento, el medio ambiente no se vería tan perjudicado por nuestras acciones.

En mi opinión (que no viene al caso, pero da igual), el Decrecimiento aventaja a las dos modelos anteriores porque plantea soluciones a sus puntos débiles:

-En el caso del Crecimiento 0, postula que en los países pobres sí que es necesario un cierto nivel de crecimiento y desarrollo hasta que se llegue a un nivel de vida aceptable. Además de que hoy por hoy es insostenible y utópico pensar que, si se llegaran a generalizar, el planeta aguantaría multitud de economías hiperdesarrolladas por mucho tiempo.

-Respecto al Desarrollo Sostenible, si bien es cierto que el incremento de la eficiencia tecnológica es algo positivo, normalmente este no sirve de nada si abarata los costes en el mercado y su utilización se multiplica. Es lo que se denomina efecto rebote. El Decrecimiento evita este problema haciendo más hincapié en el descenso voluntario del consumo y en el precio real de lo contaminante que en los avances tecnológicos. Para más información, pásense por aquí o vean:

4. Considerando que los recursos naturales del planeta permitirán al ser humano crecer ilimitadamente en cuanto a riquezas materiales se refiere. Este sistema apuesta por la liberalización del mercado y el aumento de las rentas. En principio, todo eso estaría muy bien si los recursos de la Tierra fueran infinitos y su producción, consumo y retirada no acarrearan consecuencias medioambientales negativas. Sin embargo, esto no es así. ¿Solución? Limitar la riqueza a unos privilegiados durante las pocas generaciones que el planeta aguante.


Desafortunadamente, este último el punto de vista al que parece apoyar la situación actual. Podemos enfocar la crítica al modelo de crecimiento ilimitado desde varias enfoques:

-Enfoque ecológico a nivel planetario (Insostenible). Es imposible pretender crecer ilimitadamente en un sistema finito como es nuestro planeta y más si no respetamos los ciclos de la materia (del Carbono, del Nitrógeno) propios de los ecosistemas. Es decir: todo aquel proceso que implique utilización de materia y tenga forma lineal no se puede clasificar de sostenible.

La energía es diferente, pues se degrada de formas más aprovechables a menos (calor). Sin embargo, en el caso de nuestro planeta poseemos una fuente prácticamente ilimitada desde el punto de vista antropocéntrico: el Sol, el cual permite a los organismos autótrofos fotosintéticos convertir la materia inorgánica en orgánica. Todo esto es tan bello y coherente que en varias entradas posteriores haré una aproximación.

El primer problema (reciclado de materia) se podría solucionar estableciendo un sistema realmente eficaz de reciclaje. Sin embargo, como cada vez se consume en mayor cantidad y más rápido, requerimos extraer un número superior de recursos (y energía) en cada vez menos tiempo; un proceso inviable a (no tan) largo plazo. Si a esto le añadimos la contaminación derivada del tratamiento, el transporte de las materias primas y la ingente cantidad de residuos imperecederos que fabricamos...la situación podría estar a punto de volverse irreversible e ir cada vez a peor (al respecto recomiendo La venganza de la Tierra, de James Lovelock).

Las principales críticas hacia las energías renovables residen en que proporcionan energía de baja intensidad y su dificil aplicación en algunos puntos del planeta:

- Lo de baja intensidad realmente solo es aplicable a hoy día y al despilfarro que llevamos a cabo, además de que en un futuro se podría aumentar paulatinamente su eficiencia como ha sucedido con los combustibles fósiles. Hablo de investigación tecnológica.

-La aplicabilidad es un punto complicado, pero en cualquier caso no tenemos alternativa. Puede que sea difícil (que no imposible) encontrar el modo de suministrar energía a ciertas zonas pero ¿es eso peor que depender de los combustibles fósiles, que se acabarán en breves y envenenan y calientan la atmósfera?

El problema de la energía está en que se apostó por la inadecuada y ahora sobran intereses por los que no dejarla y faltan ganas de cambiar. Todo esto puede parecer muy abstracto y general, pero todos sabemos lo que lleva detrás: pérdida de biodiversidad, cambio climático, desaparición de la capa de ozono, etc. realidades que, se tenga aprecio a la naturaleza o no, nos afectan a todos porque somos parte de ella.

-Enfoque humanista a nivel inter/intra-estatal (Insolidario). Relacionándolo con el punto anterior, el simple hecho de que una minoría de la población acapare la mayor parte de los recursos y energía explica esta etiqueta. El crecimiento ilimitado establece una competencia por los bienes del planeta y, como este tiene unos límites, se justifica y hace necesario que los pobres sean cada vez más pobres para que los ricos puedan ser más ricos (El Sistema (III): El necolonialismo).

Y no solo se reduce la capacidad adquisitiva de esa gran mayoría, sino que también es beneficioso ir privándoles de derechos (El Sistema (IV): La subcontratación). Esto sucede tanto en el mundo hiperdesarrollado como en el subdesarrollado, solo que en el primero tenemos la posibilidad de protestar y quejarnos (aunque muchas veces sirva de poco) mientras que en el otro no está tan clara.

Por último, el consumo superfluo divide el planeta en varios roles. Yo lo veo así:
(A) Una mayoría sin derechos y cada vez más pobre, a la que solo le queda ser explotada para cubrir las demandas de B y C e intentar sobrevivir.
(B) Una minoría que paulatinamente va pasando más dificultades económicas, con algunos derechos y la necesidad de trabajar para consumir lo que produce A (y ella misma) y sustentar a C.
(C) Una pequeña parte cada vez más rica dentro de la propia minoría, que consume lo que A y B producen, dirige la economía y evita que la situación que les beneficia varíe.

-Enfoque teleológico a nivel ético (Incoherente).
En vistas de lo anterior: ¿es realmente moral que no solo no se satisfagan las necesidades de una mayoría, sino que se creen otras superfluas? Al parecer, el fin del crecimiento ilimitado y sus mecanismos (publicidad, modas, tecnología innecesaria...) es satisfacer temporalmente una serie de deseos prefabricados, a cambio de que las personas lleven vidas llenas de trabajo y, en algunos casos, de explotación. ¿Merece la pena esta alineación insostenible e insolidaria? ¿Qué cantidad de nuestras vidas realmente nos pertenece? ¿En qué grado cuidan los Estados a aquellos que se niegan a consumir? Dejo los interrogantes abiertos, junto con este fragmento.


He procurado aportar mi opinión sobre el consumismo y el modelo de crecimiento actual de forma más o menos razonada y ordenada. Sin embargo, no puedo resistirme a enlazar al blog de alterglobalización
y, en especial, a su entrada amenazas: una crítica muy elegante e interesante (además de afín) relacionada con lo que acabais de leer.

En la próxima entrada hablaré de los medios de comunicación: el principal soporte para hacernos creer que somos consumidores y luego personas y no al revés.

lunes, 14 de septiembre de 2009

El Sistema (IV): La subcontratación

NOTA: Esta entrada parte del supuesto de que has leído la precedente: El Sistema (III): El neocolonialismo. Si no es así, el texto que viene a continuación puede que resulte demasiado incoherente, incluso para esta página.

Como ya vimos en la entrada anterior, cuando se trata de repartir recursos, el norte suele salir beneficiado en detrimento de los paises del sur. Una de las causas al parecer es que los países subdesarrollados han tenido un proceso de industrialización escaso o casi inexistente, de forma que la única salida que les queda es intentar competir vendiendo materias primas. Sin embargo, el hecho de que las manufacturas posteriores sean más caras que lo vendido crea una diferencia de precios que les acaba perjudicando. Hablando de la subcontratación, algo ha cambiado. La pobreza sigue retroalimentándose positivamente, pero esta vez el proceso industrial (o en parte) se realiza en los países subdesarrollados. Esto no tiene por qué ser algo positivo y a continuación veremos las causas.

En primer lugar, hemos de saber qué es la subcontratación. Es una situación que se da en el mundo empresarial y que consiste en la contratación de una empresa a otra externa para que realice los servicios que la primera ha contratado. Ejemplos de subcontratación pueden ser...

...una empresa alimentaria que contrate a otra para que se encargue del proceso de empaquetado.

...el metro, que contrata vigilantes de seguridad para que vigilen que nadie se cuele o arroje a otros al andén.

...un colegio que contrate a empleadas de la limpieza de una empresa ajena al centro.

...una empresa de demolición que emplee a otra especializada en evacuación de residuos para librarse de los escombros.

La subcontratación tiene una serie de ventajas para la empresa contratante: la permite centrarse en la parte más rentable del negocio, abaratar los costes, librarse de las tareas rutinarias que hasta el trabajador menos cualificado puede realizar e incluso mejorar la calidad del producto.

Sin embargo, y especialmente si pertenecen a países subdesarrollados, los trabajadores de las subcontratas pueden sufrir (en el sentido más literal de la palabra) los éxitos de la empresa a la vez que contribuyen a ellos. Esto es debido a que la empresa contratante no es responsable de los trabajadores de sus subcontratas, pero obviamente elegirá a las que les cobren menos por el servicio que necesitan. Aunque indirectamente, las contratantes favorecen que muchos empleados externos tengan unas condiciones laborales pésimas: pues cuanto menos cobren y menos derechos tengan, el coste total del servicio será menor. Copio un ejemplo de No Logo para hacerse a la idea de a lo que pueden llegar los abusos:

Empresa/Marca: Nike Athletic Shoes
Fábrica en China: Wellco Factory
Salarios por hora: 0,19 dólares
Horas por semana: 77-84 turnos de 11-12 horas, 7 días por semana
Condiciones: Los obreros son multados si se niegan a hacer horas extraordinarias; no se paga extra por ellas; la mayoría no tiene contrato legal de trabajo; se les grita y humilla con algunos castigos corporales; se despide arbitrariamente a las embarazadas y con más de 25 años de edad; se les multa por hablar mientras trabajan; hay unos 10 niños en la sección de costura; la mayoría de los trabajadores no ha oído hablar del Código de Conducta de Nike.

¿Por qué permiten los gobiernos de los países afectados esta esclavitud moderna? Porque creen que así están ayudando a sus respectivos paises (sí, raro). Estas condiciones inhumanas se concentran en una especie de recintos llamados Zonas de Procesamiento de Exportaciones (ZPE) que prácticamente tienen total libertad para pasarse por donde quieran la jurisdicción local y gozan de notables exenciones de impuestos (cuando los hay). Pues bien, los respectivos gobiernos que albergan zonas de esta índole creen que estas ayudarán que se dé una transferencia de tecnología y medios que, con el tiempo, les ayude a hacerse un lugar en el mercado global. A la ligera, se me ocurren dos objeciones:

1. Aunque la teoría quedara demostrada en un par de años ¿dónde está la ética de permitir que mientras tanto se cometan tantas barbaridades? Y no me refiero a ética empresarial, porque creo que está más que demostrado que no existe fuera del "Cómo vender más"; sino a la estatal. En este caso parece que el fin SÍ justifica los medios. Y ya saben de lo que hablo: turnos de 3 días, accidentes por las malas instalaciones, patrones inyectando anfetaminas a los obreros, fábricas en las que el hecho de sonreir es castigado...

2. Esa transferencia...¿Cuando, cómo y por qué se va a dar? Sobre todo teniendo en cuenta que si los trabajadores empezaran a presionar por una mejora de sus condiciones, la multinacional simplemente cambiará de subcontrata o incluso de país, a otro en el que no se hubiera llegado a esta situación. La ruta de los últimos años ha pasado de Japón a Corea del Sur y Taiwán, para terminar en Indonesia y China ¿Cuál es el verdadero papel de las ZPE? ¿Es realista que el desarrollo pueda llegar a alcanzarse mediante un goteo de salarios diminutos?

Algunos se preguntarán por qué hay tantas personas que aceptan trabajos tan lamentables. En algunos casos, porque si hay otros mejores, ya están cogidos. A esto hay que sumarle el que, preferentemente, se contrate a mujeres jóvenes cuyo lugar de residencia esté muy lejano. Así, se reduce drásticamente la probabilidad de que hayan oído hablar de lo que les espera o de que se organicen formando sindicatos. Hay que tener en cuenta que los guardias de las ZPE llevan pistolas y, como hemos dicho, estos recintos tienen su propia legislación...no queda otra que acostumbrarse a dormir en el suelo de la fábrica y soñar con calderilla, como recompensa por fabricar electrodomésticos, juguetes, textiles o zapatillas que, en el primer mundo, valdrán miles de veces más.

A finales de los años 90, la Organización Internacional del Trabajo dio datos de que existían en torno a 850-1000 Zonas de Procesamiento de Exportaciones en más de 70 países. Según el informe, 27 millones de obreros trabajaban en ellas. Y el número sigue aumentando. La causa es la cultura del consumo: solo los ciudadanos tenemos el poder de cambiarlo.

lunes, 17 de agosto de 2009

El Sistema (III): El neocolonialismo

NOTA: Esta entrada parte del supuesto de que has leído la precedente: El Sistema (II): La publicidad. Si no es así, el texto que viene a continuación puede que resulte demasiado incoherente, incluso para esta página.

Por redundante que parezca, el neocolonialismo es la forma actual del colonialismo de los siglos XIX al XX. Repasar un poco este origen puede ayudarnos a comprender el actual. Para ello pulsa aquí, lee algún libro, búscalo en Internet o pregunta a alguien mayor.

El neocolonialismo no sería posible sin la división entre países desarrollados y subdesarrollados (el término "en vías de desarrollo" es polémico y evitaré utilizarlo, puesto que un país puede experimentar periodos de crecimiento y decrecimiento intercalados y no dejar de ser subdesarrollado o al revés).

Como ya sabemos, el colonialismo permitió a los Imperios explotar las materias primas de sus colonias para utilizarlas en sus respectivas metrópolis, así como dar salida a las manufacturas sobrantes o tener una zona donde los europeos pudieran migrar ante el inmenso aumento de población, entre otras muchas cosas. Sin embargo, llegaron los movimientos independentistas y con ellos el logro de la autodeterminación por la inmensa mayoría de las colonias. Aparentemente, los abusos habían terminado.

Parece ser que hay ciertos continentes como África que están condenados a ser los potenciales instrumentos de Occidente para seguir siendo rica. Los africanos no solo tuvieron que soportar el tráfico de esclavos iniciado en el siglo XVI en el entorno del comercio triangular, sino que, para cuando la esclavitud ya estaba prohibida en todos los países (finales del siglo XIX), se había iniciado hacía poco el fenómeno colonial. Hubo que esperar a mediados del siglo XX para que el colonialismo diera sus últimos coletazos (algunos de los cuales duran hasta hoy), pero casi inmediatamente se fue forjando el actual neocolonialismo, el cual se nutre en parte de las necesidades de consumo creadas por la publicidad (de la que hablé en la entrada anterior).

Esto fue debido a que las antiguas colonias lograron independizarse en el plano político, pero no en el económico. Seguía habiendo una fuerte dependencia de las importaciones de manufacturas de las metrópolis, así como la necesidad de exportar a Europa sus materias primas; ambas situaciones derivadas de la mínima industrialización que se dio en esas zonas. Esto no tendría por qué ser negativo (si dejamos de lado las temibles consecuencias ecológicas) para las economías de estos países, si no fuera porque los productos manufacturados son vendidos a un precio mucho mayor que las materias que se exportan. Es lógico, solo por el hecho de utilizar la industria, los países desarrollados tienen ventaja: vale más una silla que la madera con la que se ha fabricado. Para que alguien tenga ventaja, otro debe estar en desventaja: en este caso la diferencia de precios entre materias primas y manufacturas provoca un déficit comercial en los países pobres. Además, muchas de las empresas que se encargan de explotar dichos recursos (sobre todo el petróleo, aunque también la madera, las minas, la pesca y la agricultura), son extranjeras y herederas del antiguo colonialismo, con lo cual los beneficios pasan a una minoría occidental.

Se podría pensar que, por injustas que sean las consecuencias, estos procesos son inevitables y juegan de forma limpia con el actual sistema económico basado en la libre competencia. Sin embargo, la cosa empieza a tornarse oscura cuando los países occidentales (antiguos imperios coloniales), así como los emergentes países imperialistas de Asia (China, Corea del Sur, India y Japón) y los regímenes arabes ricos de Golfo Pérsico comienzan a experimentar con tácticas que tienen reminiscencias del pasado.

Así, estos países y sus empresas operan mediante mecanismos financieros y políticos para conseguir aliados en los países subdesarrollados que se adapten a su sistema neoliberal, en algunos casos mediante golpes de estado militares o intervenciones imperialistas. Una vez se ha logrado tener a las élites locales de su lado, estas inician un proceso de desintegración de las propiedades comunitarias, eliminación de cualquier intento de reforma agrícola local entre agricultores de subsistencia y la promoción de estrategias de exportación (como la eliminación de aranceles), así como la privación a la población de licencias de explotación de ciertas zonas. O lo que es lo mismo: se acaba con las comunidades en las que la tierra es de todos, con los agricultores que cultivan para poder sobrevivir puesto que no tienen excedente para vender y con el derecho del pueblo a explotar los recursos de su territorio. Todo ello con el mismo objetivo, incentivar la exportación para que, quiera o no, la población local se vea atrapada en el círculo vicioso antes mencionado.

Lo anterior se complementa perfectamente con las solidarias ayudas que dan los países ricos a los pobres, eso sí, con intereses. En la mayoría de los casos, esta muestra de altruísmo capitalista termina causando más problemas que facilitando el desarrollo: ya sea porque caen en manos de gobernantes corruptos que acaparan lo recibido para uso propio o porque se conceden ayudas a países que se sabe de sobra que no podrán hacer frente a la deuda, para así ir tomando paulatinamente su control económico y situarlos en situaciones más desventajosas para la competencia con otros estados.

Y bueno, luego está el tema de la relación simbiótica entre dictaduras y ciertas empresas que operan en otros países. Mientras que las empresas se encargan de explotar recursos sin importarles los daños ecológicos o sociales que causen, los gobernantes reciben una parte de los millones que se consiguen a través de destruir su país, a cambio, claro está, de dar cobertura legal (y, en algunos casos, militar) a estas atrocidades. Podeis leer algunos ejemplos en estos artículos ExxonMobil Saves the EEGG of Africa y (aún por incluir).

Como última nota, mencionar que los países ricos no tienen por qué molestarse en implantar ellos mismos las dictaduras. Simplemente, basta con mandar un tipo especial de manufacturas para que la inestabilidad política que han sembrado en siglos anteriores crezca regada por enfrentamientos, florezca en forma de dictaduras y dé sus frutos de ingentes beneficios económicos. Estas manufacturas se llaman armas y son una muestra muy clara de la doble moral neoliberal: la que concede ayudas con malas intenciones, la que presume de democracia y crea dictaduras, la que maquilla bajo una máscara de humanidad al mal llamado "progreso" y la que pretende lograr la paz por medio de la violencia y el miedo.

Os dejo un video que hizo Greenpeace a modo de protesta contra las prácticas de Dove en Indonesia. Creo que es muy gráfico para ilustrar lo explicado:



En la próxima entrada hablaré de la subcontratación, muy relacionada con el neocolonialismo y que parte de la misma premisa: las abismales diferencias entre países ricos y pobres pueden ser útiles para los primeros.

domingo, 9 de agosto de 2009

El Sistema (II): La publicidad

NOTA: Esta entrada parte del supuesto de que has leído la precedente: El Sistema (I): Lo básico. Si no es así, el texto que viene a continuación puede que resulte demasiado incoherente, incluso para esta página.

Teniendo en cuenta la ya explicada Ley de la oferta y la demanda, podemos aventurarnos a afirmar que, en los objetos de uso cotidiano y desechable (alimentación, higiene, etc.), la demanda nunca tendrá por qué decaer: todos necesitamos comer día tras día y comprar papel higiénico si se acaba. La cuestión comienza a complicarse cuando uno se pregunta qué sucede con la demanda de objetos no tan imprescindibles o al menos con una vida útil mucho más larga para el uso que realizan (celulares, automóviles, vestimenta). En teoría, cuando cada ciudadano tenga su coche o su teléfono móvil, la demanda debería caer en picado y dejar de ser rentable excepto cuando se tratara de reparaciones o porque el objeto en concreto no da para más. Esto no es así. ¿Por qué? Porque no interesa. Analicemos la situación:

Si la demanda de los producto se tornara ínfima o incluso desapareciese al final de este proceso, las empresas deberían estar obligadas a cambiar continuamente los productos de los que se encargaran y, además, habría una competencia increíblemente feroz en aquellos sectores que se encontraran temporalmente en auge. En su lugar, hay una tendencia a servirse de los avances tecnológicos o las modas del momento para vender como nuevo y totalmente necesario lo que realmente es una inútil reedicción del producto antiguo con cuatro actualizaciones superfluas. ¿Cómo se consigue hacer creer a la gente que necesitan un teléfono móvil con MSN Messenger? La respuesta está en la publicidad.

En sí, la publicidad no tiene por qué ser negativa: difícilmente de otra forma las empresas podrían dar a conocer sus productos de forma eficiente al gran público, ahora que el concepto de marca está muy arraigado en nuestra sociedad. Sin embargo, en mi opinión, la publicidad tiene varias características que conforman su parte oscura lejos de sus ingeniosos chistes o las caras sonrientes recomendando productos:

  • No hay por qué engañarse: los empresarios siempre van a intentar vendernos la mayor cantidad posible de productos con tal de ganar dinero que a su vez ellos utilizarán en comprar productos mucho más lujosos a otros; en eso se basa la sociedad de consumo.
Para que compremos algo, debemos conocerlo y desearlo. Darnos a conocer lo que se vende no es muy difícil para las empresas ya consolidadas: no es casualidad que, en cualquier lado, estemos rodeados de anuncios (los medios de comunicación, los edificios, el correo...). Crear en la población el deseo de adquisición es lo que se denomina marketing. Es cierto que muchas veces esto no pasa de convencernos de lo útil o beneficiosa que va a ser la compra. Sin embargo, el problema comienza cuando lo principal de lo que se vende no es el producto en sí ni el precio, sino que prima la promoción con el objetivo de llegar cada vez a más gente. Este proceso conlleva que el precio real del producto se infle en función de lo conocida que es la marca que la fabrica; ignorándose la calidad (pues al fin y al cabo, si se rompe antes, tendremos que comprar otro antes) y el sobreprecio.
  • En segundo lugar y relacionado con lo anterior, podemos deducir que los productos de marca solo por el hecho de serlo verán aumentado su precio puesto que necesitan emplear sus ganancias continuamente en diseñar nueva publicidad para no caer frente a otras empresas, mientras que las denominadas "marcas blancas" intentarán hacerse un sitio en el mercado a base de precios bastante más bajos. Lo cual quiere decir que, generalmente un artículo de marca valdrá más en el mercado que uno que no lo sea.
  • También es bastante común que se nos intente vender el estilo de vida, interés o gusto representado por la marca en vez del producto en sí. O lo que es lo mismo...pon a alguien atractivo en el anuncio y venderás más (véase Axe) o haz que tu marca sea sinónimo de deporte y estarás en cada pie (Nike). Además, se está dando una peligrosa fusión entre publicidad y cultura e, incluso, entre publicidad y enseñanza.
  • Por último, está el hecho de que, como la industria de la publicidad mueve mucho dinero, los principales medios y la posición oficial respecto a ella va a ser de apoyo, aún cometiendo injusticias impresionantes en el Tercer Mundo y chocando esta con derechos fundamentales como la libertad de expresión.
Aunque todo esto será explicado más tarde en relación con el libro No Logo de Naomi Klein (que da multitud de datos que confirman lo que algunos ya sospechábamos), pienso que es especialmente interesante dedicar la próxima parte de la serie El Sistema al Neocolonialismo, en relación con el último de los anteriores puntos. El resto será tratado en una entrada aparte.

Y ahora os dejo con un video bastante simple (no más que mi forma de resumir temas sobre los que se han escrito tesis enteras) pero muy didáctico sobre este tema:

domingo, 2 de agosto de 2009

El Sistema (I): Lo básico

Tras unas vacaciones eternas y un apagon que hizo que una entrada desapareciera, regreso aquí para reflexionar sobre no se muy bien el qué...pongamos que EL SISTEMA.

Lejos de caer en algunos topicazos propios de individuos clónicos que buscan encajar poniéndose en el MSN frases como "Hasta la victoria siempre" o llevando camisetas con la A de Anarkía mientras cenan en un McDonald´s, intentaré reflejar mis propios principios y conclusiones, siempre en revisión contínua y, por qué no, abiertos al cambio. Sin embargo, en esta primera entrada de la serie El Sistema, simplemente me limitaré a explicar ligera y brevemente los principios en los que se basa la situación económica que nos ha tocado vivir.

Todos sabemos (o deberíamos saber) que vivimos en un sistema capitalista. Esto significa que el ámbito económico de nuestra sociedad se rige por el libre comercio, la libre competencia y la Ley de la oferta y la demanda. Explicado de una forma tan simple que raya lo obsceno:

  • El libre comercio se refiere a la ausencia de obstáculos a la hora poder establecer con total libertad los distintos elementos de una empresa (los horarios, el salario, la contratación, los precios...). Estos obstáculos son, por ejemplo, el intervencionismo del Estado (que crea leyes que condicionan lo legal y lo ilegal en el mundo empresarial, además de favorecer ciertos sectores, etc.) y los sindicatos (que realizan incómodas protestas por algo que se considera un lastre: el bienestar de los trabajadores).
En su ámbito interestatal, el libre comercio está presente con la inexistencia de aranceles o barreras comerciales que dificulten el comercio entre personas y empresas que pertenecen a distintos países. Por hacernos una idea, es la vía contraria al proteccionismo, cuyo objetivo era no depender nada (o casi nada) económicamente del exterior, como en la Alemania nazi o en las dos décadas posteriores a la posguerra española.
  • La libre competencia podría incluirse dentro del libre comercio, aunque un Don Nadie como yo opina que merece una explicación aparte. Aparte de la fijación de los precios, las empresas pueden hacer uso de la publicidad, un tema peliagudo que será ampliado más tarde.
  • La Ley de la oferta y la demanda es relativamente facil de entender. Se basa en la existencia de dos factores económicos: la oferta y la demanda.

- La oferta es la cantidad de bienes y servicios ofrecidos (valga la redundancia) por los vendedores en un momento determinado
- La demanda son los bienes y servicios que los consumidores desean obtener a partir de su compra a los ofertantes.

Estos dos factores se relacionan entre sí de forma directa y siempre teniendo en cuenta que hay un tercer elemento a tener en cuenta: el precio que los vendedores establecen y el dinero que los consumidores están dispuestos a gastarse.

_____________________________________________________

Un ejemplo aliñando con todo lo expuesto quizás ayude a comprenderlo:

Pongamos que, en sus inicios, toda tienda de videojuegos estadounidense tenía cajas y cajas de consolas Wii por vender (oferta alta) pero nadie la conocía y, por lo tanto, no deseaban comprarla (OBVIO) --> (demanda baja).

Sin embargo, tras una campaña publicitaria de dimensiones titánicas que hizo que todos los adolescentes del país desearan meterse su dichoso mando por el culo (demanda alta y sexualidad desviada), las ventas comenzaron a darse y los chavales a sentir placer. Llegó un momento en el que demasiados chavales querían una Wii en comparación a las existencias disponibles, así que Nintendo empezó a utilizar su mejor arma: los trabajadores chinos que fabricaban consolas con un salario de mierda, un horario aplastantemente amplio y un seguro médico famoso por su inexistencia (libre comercio en su estado más favorable - para la empresa, claro).

Así, todo chiquillo pudo disponer de su juguetito y fue sacada a la venta en todo el mundo (gracias a la eliminación de barreras comerciales que impone el libre comercio) excepto en Cuba y Corea del Norte. No obstante, la Playstation 3 ya había conquistado el corazón de millones de personas (libre competencia) y si no hubiera sido porque bajaron de precio súbitamente, habría costado encasquetar el resto de Wiis a los desviados de turno (oferta alta y demanda baja, como en la situación inicial - la diferencia es que solo algún niño rarito, consentido y con un agujero de culo extragrande pediría una segunda Wii para Santa Claus/El hombre de los regalos anuales).

NOTA: Cualquier parecido con la realidad es pura casualidad.

En cualquier caso, el próximo día seguiré explicando las bases del capitalismo y haré hincapié en la publicidad, todo ello de una forma tan objetiva y creíble como esta última explicación (Ejém).